A little part of my world

26.12.10

Desvaríos a partir de una imagen





Aquella aparición etérea, tan indescriptible en su realidad… Se hizo ver ante mí.
Adueñose de mí la incertidumbre en dicho instante, el desconcierto. Aquel ser debía de pertenecer a otra realidad, un mundo lejano, quizá una dimensión paralela, o algún sitio de aquellos que tantas veces habíamos conjeturado existían a partir de cavilaciones en noches de filosofía, cuentos de indudable fantasía o mismo, de hechos de una extrañeza tal que no fuéramos capaces de explicar dentro de los parámetros de nuestra racionalidad.
Fugaz valentía que había decidido hacerse presente, por alguna razón, en mi corazón, en aquel instante donde me encontraba completamente expuesta ante lo desconocido, y probablemente por demás insondable para mí y los míos.
Lo observé como examinándolo, buscando conocer más de su naturaleza tan ajena, interiorizarme con su condición extra terrenal, y poder interpretar la razón por la cual nuestros destinos, si es que aquella visión era llevada, en su existir, por algo así, habían decidido cruzarse.
Fue entonces que una sensación que jamás había experimentado se adueñó de mí. Por un momento temblé, luego mi cuerpo frenó las oscilaciones casi de manera involuntaria, y mis pies, como si contaran con una fuerza propia, como si pudieran tomar decisiones prescindiendo de mí, comenzaron a movilizarse.
Me encontré dando giros cual bailarina clásica, ante el espectro de desconocida procedencia. Me encontré sintiendo como el aire daba contra mi rostro en aquel hacer… Encontré a mis brazos siendo partícipes de aquel baile impensado.
Y tras disfrutar por segundos de el, simplemente volví a mirarle, en aquella libertad extravagante y a sabiendas imposible que gozaba mi cuerpo sobre mí, como interrogándole, deseando saber porqué me hacía realizar aquellos movimientos. Fue entonces que, de manera súbita, me detuve.

Como deslizándose, acortó distancia y frente a mí, a centímetros de mi ser, decidió tomar lugar… Extendiendo en aquel mismo instante sus extremidades en mi dirección.
No supe porqué, pero algo, en ese momento, me dijo que debía tomarlas, que en aquel contacto podría encontrar una respuesta a todas aquellas inquietudes, dudas, que había creado desde que aquel ¿Espectro? Había interceptado mi realidad.
Cerré mis párpados al mismo segundo que establecía aquel momentáneo enlace…
Y fue entonces, sólo entonces, que pude comprender porqué me había hecho aquella visita.
Abrí los ojos casi con desmesura, quería agradecerle, al menos, mediante una sonrisa, un gesto tan pequeño como valioso.
Pero había desaparecido.
Sentí pena, pero era tan hondo mi agradecimiento para aquel, que la angustia se evaporó al ritmo que mis labios decían, al aire, como si supieran que aunque ya no estuviese allí, podía seguir escuchándome…

Lo sé, así será.
Gracias.

25.12.10

¿Y si lo intentamos?


Si fuera capaz de observar al mundo en su totalidad… Y entenderlo, sin dejar dudas sin mitigar, sin espacios oscuros a los cuales fuera incapaz de iluminar, esclarecer aquellos pensamientos que quedaron enturbiados tras copas de alcohol, y oír aquellas voces roncas de tanto gritar, de tanto mascullar, poco a poco regresar a su estado original.
Si tuviera la posibilidad de cual aguja e hilo remendar, salvar a aquellos que ante la desilusión se dejaron ir en el mar… curar cada lágrima derramada devolviéndole aquella parte del corazón a quien decidió dejarlo ir a través de sus ojos… Y colocar brillo en esas miradas apagadas que en el vacío se concentran, que en los recuerdos se arremolinan, sin descansar de ellos, sin olvidarlos aún cuando yazcan muy lejanos…
Si pudiera callar aquellos alaridos de dolor, de desesperación… Colocar una sonrisa en los labios muertos de alegría que los heridos y jamás cicatrizados portan…
Si pudiera regalarle un abrazo a todos aquellos que ni un gesto de cariño tienen, que se refugian entre penas, que se envuelven en la desesperanza, diciéndose, día a día, “esta es mi realidad”…
Y tomar a cada ser de sus manos, para llevarlo a un sitio mejor, para proveerle lo indispensable para poder soñar…
Si pudiera por una vez en esta vida transmutar, dejar este pequeño cuerpo que tan frágil y nimia me vuelve… Para extenderme por el planeta, para dejar una impronta de felicidad en cada sitio por el que pueda pasar…
Colmar de paz a quien sumido pudo estar en el desasosiego alguna vez.
Si tuviera la fortaleza para por el resto luchar, sin importarme el peligrar de mi propia existencia, abandonar aquel egoísmo, aquellos deseos tan personales que sólo desatan el júbilo en mí… Y en una reducida cantidad de otro seres…
Si contara con la capacidad de reducir los antagonismos en mi interior y lanzarme por la causa que creo… Casi con fervor… Que es por la cual cada uno de los individuos en este sitio donde nos tocó vivir ha nacido…
Si pudiera dejar de suspirar, de lamentar, de soñar aquello inherente a la imposibilidad… Para hacer.
Si cada uno de aquellos seres que me rodean, que conozco, que su rostro alguna vez he visto... Participara en la cruzada…
Y fueran sumándose, uno a uno, sonrisa a sonrisa, brazo a brazo, fuerza a fuerza…

Si pudiera, si pudiéramos, lanzarnos en tal rumbo… Podríamos hacer una diferencia ¿No es así?

17.11.10

La cuestión del signo.


Hay quienes descreen de la influencia que puede tener el universo en un nacimiento.

Yo creo que… Si ocurre el milagro que concibe a un humano, es porque el universo en sí ha decidido causar una armonía, la armonía del ser, y para ello, por ende, debe de aplicar un gran y disímil conjunto de energías, y así han de unirse para crearnos.

Por ende, y de manera irresoluta, si tenemos en cuenta esas energías que deciden encastrarse cual piezas de un rompecabezas… El horario, el día, el momento donde nazcamos, con cierto planeta más cerca de la tierra, con la luna arrojando sus rayos cándidos a partir de su facultad refractiva en cierto ángulo, de cierta manera, no solo nos hace diferentes sino que tiene un poder pleno en cada célula, cada mínimo detalle de la conformación de estos seres extraños, dotados de vida, de belleza y divinas facultades, que somos llamados "humanos".

Lo bueno es que estos seres pueden mediar en esas influencias a partir del raciocinio, de su capacidad lógica.

Lo malo es que muchas veces, por más que se intente, todo lo antes mencionado tiene tal injerencia en nuestro ser, que el esfuerzo finalmente resulta vano.

Ahora, en lo que compete a mi signo, que es sobre lo que quiero tratar el día de hoy, expresaré lo que he de opinar desde la propia experiencia, tanto sea positivo como negativo:

Los géminis somos duales. Así como el símbolo lo explicita, aquel par de gemelos juguetones que se dan la mano, se enfrentan, o simplemente se han de observar plácidamente, como si el otro fuera un igual al que admirar, cuando en realidad, fuera de su apariencia externa, es completamente diferente. [Cuando en realidad, aunque intentemos negarlo, a pesar de ser un único ser, los de este signo vivimos en constante polaridad].

Somos fuerzas opuestas en un mismo frasco. Como si la luna y el sol convivieran apegados, como si el agua y el aceite se fusionaran… Cierto, estas metáforas resultan inverosímiles, completamente absurdas. Bien, imagínense que puede suceder, que en un ser haya una luna y un sol que se han unificado en una sola masa.
Será un problema, pues los rayos del sol, su naturaleza de estrella que constantemente produce explosiones en su núcleo y superficie, habrá de quemar la piedra de la que está hecha la luna, ennegreciéndola, poco a poco desgastándola. Y si se encerrara la fuerza de los rayos solares en el centro de la luna, si se pudiera empequeñecer ese astro e introducirlo en ella, para que estén unidos como ellos, según dirían los poetas románticos “siempre desearon”… ¿Qué sucedería?Se apagaría su luz, se perdería su encanto, y finalmente la tierra terminaría convertida en hielo.

Imaginen ahora que el sol logra no quemar a la luna y la luna no exigirle al sol que se mantenga en su interior, por ende éste no deja de brillar. Consiguen la paz.

Oh que bella imagen la de la armonía ¿Cierto?

Pues en un géminis eso es lo que hay. Una luna y un sol, que conviven, que logran armonizar… Pero a veces se queman, a veces uno apaga al otro, y así, en constante sucesión, sin una mínima pausa, sin el más pequeño respiro.
Hay quienes logran la concordancia se mantenga, y así halla paz en el ser.

Pero son realmente la minoría.

Fuera de esa característica central… La del “sí, no, pero sí pero no”, tan, tan y inevitablemente nuestra. Hay muchas otras de las cuales detallaré brevemente, a continuación, un par:

Un géminis es imaginativo, vive en su mundo de fantasía, no obstante no es ciego y sabe lo que es la realidad, sabe que la realidad por momentos puede ser tan bella como la fantasía, llenar las expectativas y alegrarnos el alma… Pero a su vez conoce los aspectos oscuros de la misma, y aunque se los niega, testarudo, finalmente los asume.

Un géminis es creativo, es artista. He conocido muchos géminis [realmente muchísimos] y no existe uno solo, al menos de aquellos que tuvieron un fugaz encuentro con mi existencia, que no tenga deseos de crear.Crear mediante la escritura, el dibujo, la cocina [puesto que sí, también la cocina es un arte], la música, el cine, la fotografía… O alguna de las tantísimas ramas del arte que uds puedan llegar a conocer y/o imaginar.

Los géminis son autoexigentes, quizá a veces en demasía. No se conforman con lo mínimo, siempre habrán de querer lo máximo [claramente en lo que les sea de real interés, sino, prescindirán de hacer lo mismo, o restarán energías a utilizar en ello, es demasiado notable cuando algo les motiva desde el fondo de su ser y cuando no lo hacen más que por obligación].

Los géminis se aburren fácil. Les gustan los desafíos. Cuando algo se plantea como una meta a alcanzar y la misma se logra de manera sencilla no pasa demasiado tiempo para que busquen algo nuevo con lo que entretenerse [en todos los aspectos de la vida], aunque… Si lucharon mucho para llegar a alcanzar dicho objetivo y finalmente lo logran continuarán con lo mismo, la misma actividad, el mismo objeto, etcétera… porque saben apreciar los logros, más aún cuando son propios [aunque a veces se desvaloricen por su auto exigencia ya mencionada y su tendencia a la emotividad], es como una paradoja.

Los géminis, como acabo de decir, tenemos tendencia a la emotividad. ¿Cómo es eso? Bueno, les paso a explicar. Somos extremadamente sensibles, aunque a veces seamos muy buenos en ocultarlo, muchísimas cosas nos duelen, nos desmoralizan, nos desmoronan, a veces quizá más que las que nos hacen realmente bien. Debemos esforzarnos para canalizar positivamente nuestras emociones, podemos llegar a ser nuestros propios detractores, como también nuestros mejores amigos, quienes más nos valoran. Nueva contraposición.

Y podría continuar eternamente.

Somos seres demasiado complejos.

Conociendo nuestras particularidades, ahora ¿Cómo creés que podrías lidiar con un géminis?

¿Tal vez mejor sabiendo de sus características?

Uno de los signos más bellos aún en sus complicaciones, según mi opinión.

Difíciles, a veces, pero buenos en esencia, bellos de espíritu. Ávidos de conocimientos, buscando logros con voracidad.

Somos, simplemente, el arte de lo enmarañado realizado sobre una superficie lisa y sin asperezas.

22.10.10

Sin sentido.


No puedo interceder, esgrime mi realidad, sucumbe mi voluntad.

Déjame, déjame fallar, permutar esta verdad, que poco a poco consume, así como embelesa.

Toma mis manos, siéntelas, percíbelas, estoy ahora frente a ti, te veo, te siento con únicamente respirar en la cercanía ¿Qué piensas? ¿Qué dices de transformar el silencio en melodía?

Realmente será que te escucho… ¿O simplemente imagino las olas chocar contra la calma playa que en mi mente poco a poco se transforma en un sitio de tormentas de arena y lluvia?

No sé, no entiendo, no quiero entender. ¿Es que tú en tal caso no podrás comprender?

Vigilia que limita con el sueño, adormilada en el regazo del tiempo.

¿Qué busco sacar de todo esto?

Intento notar las implicancias, fugaces, bellas, de las palabras que en mi mente nacen y mueren cual brillante danza sincrónica, en mi vida, en mi ser.
Y me tiento a responder sobre aquello en lo que soy ignorante y letrada.
Aquello que veo con pupilas de la que alguna vez fue una tonta enamorada, y ahora en la seriedad del desencanto está encarcelada, pero dispuesta a escapar.
Sin hacerlo, de todos modos, por sumirme en la duda, por buscar otra verdad.

Desespero en las incógnitas, sobrellevo lo resuelto, pero realmente ¿Qué creo?
Si supiera asentiría, y a tus peticiones accedería.
¡Pero es que no hay rumbo fijo en esta agonía! ¡En la dulzura de la lánguida algarabía!
No son excusas, ni escapatorias bien logradas.
No, es únicamente aire. Que respiro, que me llena, y poco a poco se escapa y vacía mis pulmones y mi cambiante ser en forma de oraciones sin sentido aparente.

Y es que tus ojos buscan acceder en lo impenetrable.
El matiz claro de tus iris buscar en lo insondable.
Y no, es difícil, si ni aún yo soy capaz.

Si la materia, la energía, el espíritu, el alma e innumerables esencias se entremezclan en esta creación tan única como, ciertamente, compleja.
Tanto como sencilla en ciertos aspectos.
Tan voluble, tan sensible como pétrea e inquebrantable.

Ya no sé ¡No sé ni qué digo! ¡No sé ni qué pienso! ¡Esto no tiene sentido! ¡No es más que un invento!

Hace tanto que no escribo, hace tanto que no te percibo.

Buenas tardes inspiración, ahora, con esta introducción ¿Darás paso a tu condición?

No, no me mires así, sé que no depende de mí, sé que hablar con las musas es abstracto.
Pero ya ves, es como si se tratara de un pacto.

Yo aquí hablando contigo, filosofando, conduciéndome con un camino supuestamente a la nada.
Y entonces por la inspiración siendo rosada.

Y agradeciéndote, por haber sido mi primer pensamiento en un texto que no me llenará de contento, pero sí, quizá, conduzca a otros que lo harán.

Gracias, ser anónimo sin rostro en el que confluyen quienes quiero y aprecio, como si se tratara de todos y ninguno a su vez.
Gracias por dejarme dedicarte un escrito una más, de estas tantas “una y otra vez”.

14.10.10

Será


Me perderé, me perderé en mí misma.
Cuando logre alcanzarme, cuando me posea por completo,
Será cuando resurja, y me muestre ante los demás.
Cuando sepa más de mí que sobre cualquiera
Cuando me comprenda.

Cuando una sonrisa baste para derribar un pasado y construir el futuro,
Atinando a la situación del presente.
Cuando solo con un movimiento mis labios produzca palabras,
Cuando el aire baste al fin para mí respirar
Y me deje ir en sensaciones complejas, arreboladas
Finalmente descansando bajo el yugo de las miradas,
Sin temor a un exceso de fragilidad.

Ese que me domina, con certeza.
Y hace que los miedos devoren mi cabeza.
Sintiéndome exigua, por definición…
Aunque sea mucho lo que pueda entregar mi corazón.
Causándome la inseguridad tanta desazón.
Y más de una mala pasada,
Sintiéndome mal en subida, además de que en bajada.

Extrapolación de pesares.
Me torturan los más mínimos penares.
Hago de lo mínimo, lo máximo.
Vuelvo lo mejor, lo peor.
¿Por qué?
Verdaderamente no lo sé.

Y aún a veces ha todo de teñirse con matices de perfección…
Haciéndome creer en toda fantasía con devoción.

Yo sé, aún así, yo sé…
Que necesito cambiar, y a la vez aferrarme a mi esencia.
Oh, sí, complicada y aturdida esencia.
Solo soy una niña que teme crecer, que teme creer.
Sólo una niña que lucha en demasía, con sigo y su entorno,
Todo ello dentro de sí.

Una niña que piensa, todavía, que puede haber un mundo mágico tras la puerta del armario,
Sin embargo contiene su deseo de abrirla ya que no sabe qué más habrá allí…
Y entonces se sume en una espera entre absurda y elocuente,

Sólo eso.

21.9.10

Reflexión


Los seres humanos tenemos un exceso de subjetividad.

Antes de que formulen interrogantes, los cuales creo sería muy común nacieran tras leer una frase de un contenido tan fuerte, cual crítica despiadada que se ha de ver en una columna de opinión, haciéndonos balancearnos en un sin fin de conjeturas, los pensamientos dando paso rápidamente a otros hasta encontrarse en la mar, centro en una tormenta pseudo filosófica, paso a explicar a qué viene lo que he escrito, aclarando y haciendo de esta manera sepan a lo que apunto.

En mi labor de introspección, esa que he de realizar cada día de mi vida y la gran mayoría de nosotros presupongo también, no solo he descubierto que puedo ser capaz de catalogar las vicisitudes de mi ser en facetas y pormenorizarlas, sino saber de aquellos ¿defectillos? en la manera en la que uno encara a la vida, que de corregirlos… con simplemente buscar arreglarlos un poco, viviríamos mucho más a pleno.

Ciertamente una de las características que vuelven singular a la especie humana es la capacidad de abstracción, dicho por filósofos como Cassirer con anterioridad, lo que nos separa de los animales es que mediatizamos el estímulo-respuesta con aquel proceso, aunque muchas veces reaccionamos con escasa reflexión previa, en gran cantidad de ocasiones nos embadurnamos de pensamientos hasta que nuestra mente pide tregua, que de una vez abandonemos las cavilaciones para lanzarnos al hacer; O mismo, cuando ya hemos tomado determinaciones, en el proceso de la espera de lo que acontezca como resultado de las mismas, no bastan pensares puesto que en nuestra mente la evaluación de las alternativas, posibilidades, dudas junto a quizá, también, arrepentimientos, obnubilan nuestra capacidad de raciocinio calmo.

He ahí la cuestión.

“¿Lo hago?” “Pero si hago tal, pasará cual” “No sé si…” “¡Lo hago!” “No, pero…” “Mejor dejo de pensar y me ‘arriesgo’ ”...
Luego...

“¿Y si hubiera actuado de otra manera?” “¿Porqué lo hice?” “¿Y qué pasará ahora?” “¿Y si arruiné…?” “Habrá pensado que…” “¡No debería hacerle caso a mis impulsos!” “Ahora pueden suceder dos cosas, una… o otra…” “¡¿Cómo soluciono esto?!” “Me arrepiento, me arrepiento” … Y similares. Son aquellos pensamientos que irrumpen en nuestra mente a diario.

Es cuando uno se pone a meditar realmente sobre cuánto tiempo malgasta evaluando
esas cuestiones (muchas veces nímeas), que da cuenta de que si pudiéramos
dedicarnos a vivir abandonando en gran parte las conjeturas infructíferas, y
remordimientos inútiles, aceptando las consecuencias de nuestros accionares y
teniendo en cuenta que los otros, como individuos, son diferentes y por ende siempre
podrán reaccionar de manera imprevista, o quizá si prevista pero no agradable…
Seríamos mucho más dichosos y contaríamos con un tiempito extra para dedicarnos a
algún menester de importancia, hobbie o simplemente a observar las estrellas y
deleitarnos con su lumbre.

Al fin y al cabo, aunque cueste asumirlo, las posibilidades, en cuanto a los
vínculos humanos y ¿porqué no? La vida misma… Son infinitas. Y aunque queramos
creer que contamos con una bola de cristal para prevenir todo lo que nuestras
acciones pueden llegar a desencadenar, la realidad es que, pese o no, no contamos con
la posibilidad.

Y eso es lo que le da gracia a la vida.

¿Qué tal, entonces, si asumimos que el vivir es tomar constantemente decisiones y
esperar que ellas nos lleven a donde deseamos, pero sin menospreciarnos si eso no
sucede?
¿Y que muchas veces podremos tener equivocaciones, ya que eso es algo inevitable,
porque estamos en constante aprendizaje, y siempre y cuando que realmente aprendamos
de ellas (Y no sean aberrantes, claro) tendremos derecho a cometerlas?

No nos inhibamos por miedo a perder, dejémonos ser…
Volvamos sencillo esto que, sí, lo es por naturaleza, pero siempre hemos de
complicar.

Dejemos lo complejo a lo que realmente lo requiere.

18.9.10

Atributos


El universo contiene "cosas", por ejemplo "yo", "Londres", "rosas", "libros ingleses
viejos", "la carta que recibí ayer". Las "cosas" tienen "atributos", por ejemplo
"grande", "verde", "viejo", "que recibí ayer". Pero los atributos no pueden andar
solos, no pueden existir si no es en las cosas. Una cosa puede poseer muchos
atributos; y un atributo puede pertenecer a muchas cosas. Así la cosa "una rosa"
puede poseer los atributos "roja", "perfumada", "abierta", etc; y el atributo
"rojo"puede pertenecer a las cosas "una rosa", "un ladrillo", "una cinta", etc.

(Lewis Carroll 1988)

.................................................................................

Muchos de los atributos que ligamos a lo que nos rodea son puramente subjetivos.
Aunque claramente otros sean facticidades.

Solemos constantemente añadirle adjetivos a lo que descubrimos, sea en las sorpresas
del día a día o en aquello que solemos frecuentar.
Es simplemente inevitable.
De esa manera es como inconcientemente buscamos desenmascarar la realidad de cada
objeto o ser que en nuestras vidas se entrometa.
Con lo material, claro está, que se vuelve un trabajo más sencillo. Con palparlo,
verlo, en algunos casos saborearlo, oírlo, basta para hacerse una idea certera de
sus características.
¿Pero con los seres? ¿Lo viviente?
¿Cómo cruzar con evaluaciones la barrera de los pensamientos ajenos para internarse
por completo en su existencia y así conocer cada uno de sus atributos?
Es imposible.
Queda entonces solo contentarse con las percepciones parciales, con las elaboraciones
mentales que hemos de hacer al tener ante nosotros a quien vive.
Y fiarnos de eso, una desición que tomaremos, finalmente, siempre, porque así es
como se nos han de presentar los hechos en nuestra realidad.
Adorar, menospreciar, precisar o prescindir de quienes por sus accionares conquistan
nuestro espíritu o le ahuyentan, pero sobre los cuales jamás sabremos la totalidad,
debido a la inaccesibilidad de sus cavilaciones.
Mediatizadas nuestras determinaciones por el velo tan propio que cubre nuestra
visión, volviéndola de diferente enfoque, con una perspectiva irreproducible…
Nuestro mismo ser.
Tan o más insondable que los demás.

12.9.10

Cifrado


Encuentra su destino en una hoja de papel.
Esa que arrugada, le llama a hacerla cubrir.
Los versos fluyen de su ilegible caligrafía.
Oh bella, desordenada e inspirada poesía.
Un texto con miles de matices
Todos entreverados en una única idea…

La del amor.

Ella escribe como quien sabe,
Pero no experimenta.
Solo en ese instante es en el cual,
Ese viejo sentimiento logra subir desde su estómago,
Y tomar posesión de su pecho.

Quizá un eco, tal vez solo una burda copia…
De aquello que alguna vez fue capaz de vivir.
Pero aún así tangible.

¿Las palabras influyen?
¿O es algo más?

Si ella parece incapaz de situar a una persona en su mente,
De prescindir de millones de seres…
Para únicamente abrazar a uno en sus ideas,
Pergeñando conclusiones desde ellas…

Se trata de un deseo,
De una premonición,
¿O simple redención…?
Sea lo que sea, se abstrae en esa sensación.

Sus párpados, cual cortinas caen,
Y la sumen en la delicia de la oscuridad.
Dejándola convivir, sola, concentrada, con la emoción.
Para deducir así si se trata de una realidad.

Pregunta a su fuero interno,
Cual si le fueran a contestar,
Y es ella misma la que logra deducir,
De parte del silencio.

Sonríe, suave, con deleite.

Concluye lo que solo ella habrá de saber.
Y como si regresara a la vida, vuelve a observar a su alrededor.
Las luces y todo su resplandor.

Sus labios esbozan vocablos,
Algo quizá similar a una afirmación.
Y como si se hubiera hallado componiendo una canción…

Cierra el texto en dos palabras.
Disonantes, pero plenas de significado.
Un sí, puedo…
Pero cifrado.

9.9.10

Vivo


Suave, cual rocío, esa sensación tan gratificante se va enraizando en mi ser.

Aquellos sentires que alguna vez poseyeron mi cuerpo y que hoy, y tal vez, hace
muchas lunas, decidieron escaparse a través de las heridas de mi corazón, los
quiebres en mi alma… Curiosean las que poco a poco se vuelven sólo estigmas, y
rozan con su cálida presencia mi interior, para embargarme en ellos y causar que
disfrute casi hasta del mero respirar.

Me dicen en susurros casi inaudibles que algunas decisiones en la vida nos marcan y
también, otras, nos liberan…

Y así es como yo poco a poco voy abriéndome de nuevo ante el mundo, volviéndome
perceptiva una vez más, sonriendo con mayor sinceridad, siendo un tanto más vivaz.

Esa chispa me enciende, me reanima, con el correr de los días.

Ya no soy quien hace la pantomima de alborozo, cuando lo que siente no es más que un dejo de ello, un reflejo de lo que hace tiempo podía yo vivenciar.

No, es ahora cuando encarno a esa mujer tan receptiva que ya habitaba dentro de mi,
sí, pero encerrada entre paredes acolchadas que le hacían estar cómoda y
olvidarse, en aquella celda interna, de que en realidad, fuera de ella, en cada poro
de mi piel, en cada órgano de mi cuerpo podía hallarse aún mejor.

Afirmar algo así como un “estoy viva” sería una obviedad, perderme en verdades
transitorias y que carecen de significado más allá del ser.

Y claro, negar aquello también se trataría de una tontería, un juego de palabras,
un intento de metáfora infructuoso.
No, no, sí, sí…

Respiro, hablo, canto, tiemblo, lloro, río, siento, vivo.

Y lo que es mejor, ahora liberada de aquellas ataduras maquiavélicas que sin
desearlo había terminado por colocarme, como de manera inconciente, aunque
tácitamente sabidas por mí…

Cada vez toda vivencia, cual deliciosa ambrosia, me satisface más, debido a que,
más vívida cada sensación, ya no atrapada, temerosa de hacerse presente, ello me
demuestra que existo y soy capaz de sentir.

Lo que alguna vez, fui capaz de dudar.

Y también creí imposible de volver a lograr.

8.9.10

Subconciente


Los momentos vividos generan cadencia de imágenes, de realidades que se abstraen
para llegar a poblar mi inconsciente, ese sitio tan ruidoso y caótico que cada día
ha de sorprenderme más.

Un laberinto teñido de sensaciones, sentimientos, que desbarajustan mi corazón e
intentan embriagarme, de manera tal que mis sentidos pierdan su capacidad de
distinguir y se vean embebidos de caracteres que jamás hubiera pensado llegarían a
tener.

Espectros surgen en cada embrollado camino, fantasmas de lo que es mi vida cotidiana,
el lío de pensamientos y creaciones imaginarias.

Cuan aciago puede resultar saber que todo lo vivido en esos lugares en mi mente,
ajenos a lo que sería la lógica, parte de lo tangible, lo fáctico, no es más que
una fantasía en demasía verosímil.

La inmensa alegría que poseo también a veces, cuando esas vivencias se descubren
como ilusiones, cuando el pasaje turbio y casi lúgubre de lo que solemos llamar
“pesadilla” me hace aclamar por algún que otro hecho fidedigno.

¿Y de dónde? De dónde surgen esas historias que mi mente ha de contarle a mi
cuerpo inerte, sumido en el sopor del sueño...

Y porqué los contenidos de ellas son tan complejos, me inundan de emociones, me
hacen tiritar, sollozar, detestar y a su vez adorar a la inaccesibilidad de mi mente,
a la cual conozco mucho menos de lo que desearía.

Y una y otra vez que me descubra sabiendo de mis deseos, mis miedos, mis realidades,
variedades con o sin sentido.

Cómo buscar explicaciones ante algo tan evidente en ciertos puntos y cual paradoja,
insondable en muchos otros.

Podría quizá Morfeo enumerarme soluciones a este enigma para acallar mis
cavilaciones sobre lo soñado cada día…

¿O deberé contentarme con desentrañar mediante el arte de la dialéctica la verdad
en lo incognoscible en su totalidad?

Más y más cuestiones que soy incapaz de dirimir de forma correcta.

Solo queda apelar ante las fotografías subconscientes y dejarme llevar por lo que mi
opinión y reflexión descifre casi cual si filosofara, sobre ellas.

22.7.10

Rompecabezas


Un eterno conjunto de bellos sinsentidos que conforman el rompecabezas de la vida.


Donde imágenes nacen y se extinguen en su temporalidad, para unirse a la naturaleza de aquellas otras que hoy son marcas de cincel en el mármol de los recuerdos.
Signos de lo que alguna vez existió, que se han de desgastar con el constante fluir del tiempo.
Para así dejar lugar solo a las que con mayor ímpetu fueron grabadas, quizá presas de un proceso inconciente, que hoy día las hace relucir ante aquellas que con esfuerzo se logran visualizar.
Las suelen llamar huellas.
Y dicen, cuando se las menciona, que son aquellas que traspasaron el frío umbral de la mera remembranza, para imprimirse en el corazón.

Metáfora que trasluce la infinidad de sentimientos que aquellas vivencias han causado, los cuales se han aferrado a la persona y en ella perduran latentes, dispuestos a capturarla en ellos ante el más pequeño estímulo que vincule el presente con su paralela realidad.

Y entonces hacer una regresión a ese instante, esas palabras, miradas, colores, sabores...
Y entonces vivir lo ya sucedido una y otra vez.

Una, una y otra vez.

Y dar cuenta de lo hermoso y terrible en las experiencias vividas...
Para comprender que se debe seguir, observar atrás sólo para disfrutar de las memorias, y día a día, viendo hacia adelante procurar coleccionar nuevas y más bellas aún.

Y así, un día como hoy regresar una vez más
Para recordar lo que fue el hoy, ayer.